Quisiera saber por qué me siento tan atrapada, por qué no tengo la llave de mi propia jaula. Me estoy encerrando en mi cabeza solita, sin dejar rastro de lo que alguna vez fui. Mi cuerpo se desgasta, mi mente se funde, y me oxido. La tristeza no deja de invadirme, no puedo dejarla. Estoy totalmente perdida, perdí la cordura. La perdí. Y nadie me entiende, nadie, nadie. ¿Qué se supone que tengo que decir o pensar? Las excusas no me sirven, veo mi realidad con otro sentido y me duelen los ojos. Todo duele tan profundamente. El dolor es mi parásito.
Lo que creía que era no lo soy, porque no soy nada o mejor dicho, soy la nada misma. Una partícula más en este mundo. Me había convencido de que todo valía la pena, de que había algún sentido por alguna parte. No. Hay. Sentido. Ni. En. Lo. Que. Digo. Soy como un barrilete que perdió su correa y se fue volando sin dirección alguna. Estoy en este mundo pero nadie puede alcanzarme.
Ya no me importa morir o vivir. Al carajo con el destino, es la mentira más grande del mundo, nuestro destino es tan cierto como la verdad, ¿y quién soy yo para decir lo que es verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario